¿Tus plantas de interior se vuelven amarillas? Aquí tiene el porqué y cómo solucionarlo!

Cada vez que instale una planta nueva en su casa, ocurre lo mismo: al principio todo está bien, hasta que sus hojas se vuelven amarillas y finalmente caen. Por tanto, ciertamente, cuando las hojas de las especies perennes son viejas, es bastante normal que se vuelvan amarillas y se renueven. Pero al principio de la vida de la planta, parece sospechoso. Sobre todo porque lo cuidas con el máximo cuidado… Entonces, ¿cómo se explica este marchitamiento prematuro?

1. Una enfermedad o parásito

En primer lugar, es imprescindible comprobar que tu planta no esté enferma o no esté infestada por un parásito. Porque, en este caso, deberá realizarse un tratamiento particular.

Para identificar la presencia de una enfermedad o un parásito, es sencillo, es necesario observar manchas diferentes en las hojas, o incluso una deformación de este último. El presencia de insectos o redes en la planta también debería darle una pista.

La solución : proporcionar un tratamiento adaptado a la planta para combatir la enfermedad o erradicar los parásitos. Para obtener un consejo específico, vaya a un centro de jardinería!

2. Riego inadecuado

Un buen riego es esencial para el crecimiento, pero también y sobre todo para la supervivencia de la planta. Ésta es la clave para mantenerla saludable. Como resultado, un exceso de riego o, por el contrario, una carencia de agua puede provocar un amarillo de las hojas.

Y por una buena razón, cuando el sustrato está demasiado húmedo, las raíces tienden a pudrirse. Del mismo modo, cuando la planta no recibe suficiente agua, experimenta un estrés severo y se marchita rápidamente.

Créditos: golubovy / iStock

La solución : reequilibrar el riego. Para ello, siempre espere hasta que la superficie del suelo de su planta esté seca antes de regarla (excepto algunas plantas que requieren un sustrato siempre húmedo). Además, no lo riegue con agua demasiado caliente o demasiado fría, esta última siempre debe estar a temperatura ambiente. Si es necesario, deje reposar el agua en un recipiente durante 12 horas para que esté a la temperatura adecuada. Por último, no deje nunca que su planta nade en agua estancada!

3. Deficiencias de micronutrientes

Si el sustrato de la planta no es suficientemente nutritivo, ésta puede sufrir deficiencias de uno o más minerales esenciales (hierro, magnesio, nitrógeno, fósforo, etc.). Muy a menudo está en deficiencia de hierro, también llamada clorosis.

Esta deficiencia es fácilmente identificable ya que el amarillento comienza en el borde de las hojas y continúa por toda la superficie, excepto en las venas que permanecen verdes.

La solución : alimentar el suelo con un abono adecuado.

4. Exposición a corrientes de aire

Las plantas son muy sensibles a las corrientes de aire así como los cambios bruscos de temperatura.

La solución : asegúrese de que su planta no se coloque en corriente de aire o que esté expuesta a la luz solar directa cuando hace calor. Del mismo modo, manténgalo alejado de fuentes de calor en invierno (chimenea, radiadores, etc.).

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