Proteger tu jardín del viento: 3 consejos para ponerlo en su sitio

¡No hay nada más desagradable que no poder aprovechar al máximo tu jardín a causa del viento, y seguro que no son los propietarios de los jardines que viven junto al mar quienes nos dirán lo contrario! Afortunadamente, hay consejos para proteger su jardín o terraza del viento y convertirlo en un auténtico refugio de paz.

1) Planta un seto vegetal

Esta es la solución para que el viento no se adentre en su jardín. Un seto de plantas es incluso mucho más eficaz que una pared o una empalizada. La razón? No sólo permite filtrar el viento (y, por tanto, ralentizarlo), pero también para obligarle a pasar por encima y por tanto a ir por el jardín. Por el contrario, una pared refuerza la fuerza del viento, porque éste sólo rebota violentamente sobre ella, creando ráfagas.

La clave es, pues, tener un cierre cortaviento relativamente grueso y mide no más de 1 o 2 metros de altura. Si supera los 2 metros, la normativa obliga a plantarlo al menos a 2 metros del límite de su finca. De lo contrario, es suficiente con 50 cm.

Para crear su seto, mezcle plantas perennes y caducifolios como el ciprés de Leyland, la fotinia, el tejo, el chall, eleagnus, la adelfa, el espino, el cuerno, el acebo, el enebro o incluso el boj. Y no lo dudes planta dos hileras de zarzales separadas entre sí unos 2 metros o, si cabe, escalonadas. Esto reforzará su protección contra el viento.

Créditos: Artfoliophoto / iStock

Tenga en cuenta que las vallas tardan tiempo en crecer. Por tanto, tendrá que tener paciencia. Mientras se espera que crezcan, se pueden poner protecciones artificiales, como cañas o cuchillas.

2) Manto

Uno de los (muchos) efectos negativos del viento en el jardín es que lo hace seca la tierra. Sin embargo, cuanto más seco es el suelo, más pobre está en nutrientes y menos se desarrollan las plantas.

Para remediarlo, hay que encolmar las plantas, sobre todo antes de una tormenta. De hecho, el mulching orgánico enriquecerá considerablemente el suelo.

3) Regar más, pero menos a menudo

Cuando el viento sopla fuerte, puede romper o incluso arrancar las plantas de su jardín. Para evitarlo, es necesario que estén firmemente anclados en el suelo.

Por tanto, prefiera regar su jardín con menos frecuencia, pero con más generosidad. Por este camino, las raíces de tus plantas se hundirán más profundamente en la tierra para buscar agua. Sin embargo, cuanto más se desarrollen sus raíces, más resistirán las plantas al viento.

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