¿Por qué las hojas de los árboles cambian de color en otoño?

Aunque el otoño anuncia el final de los días soleados, ¡es una de las estaciones más coloridas! El paisaje se transforma y deja paso a los bellos colores brillantes de la estación. Pero quién nunca se ha hecho esta pregunta al menos una vez: ¿por qué las hojas de los árboles cambian de color en otoño? ¡La respuesta es simplemente científica!

Una historia de supervivencia

Antes que nada, debes saber de qué están hechas las hojas y eso lo hemos aprendido todos en la escuela. Contienen principalmente clorofila que les da ese tono verde que atestigua la vida de la hoja. Durante el cambio de estación, la disminución de la luz y la bajada de temperatura hace que este pigmento desaparezca, que es lo que da un nuevo color a la hoja.

Las hojas se vuelven amarillas o anaranjadas, porque en ausencia de clorofila toman el relieve los otros pigmentos presentes en menor cantidad en la hoja, en particular el caroteno para el color amarillo anaranjado y la antocianina, el otro pigmento presente de forma natural en la hoja que da el color rojo.

Este cambio de color es también un medio de defensa para el árbol, porque el color brillante que cogen las hojas le permite evitar la colonización de insectos a medida que se acerca el invierno. Así, ahorra su fuerza para sobrevivir a bajas temperaturas. Son los aminoácidos presentes en las hojas que los insectos buscan cuando colonizan un árbol. Durante el cambio de estación, estos aminoácidos ya no se almacenan en las hojas y son redirigidos hacia las ramas y el tronco, lo que permite fortalecer las partes vitales del árbol.

Créditos: pepperminting / Pixabay

Lo que piensan los científicos

Para saber más sobre este cambio de color y para averiguar por qué en algunos países los árboles son más rojos que otros, un equipo de investigadores estudió el tema y llegó a la conclusión que se debe a los períodos de glaciación de diferentes continentes. En Europa, la glaciación provocó la extinción de muchos árboles e insectos. Así, los árboles supervivientes no tenían la necesidad de abastecerse de hojas rojas para alejar a los insectos, ya que estos últimos habían desaparecido. En cambio, en Norteamérica (pero también en el este de Asia), los árboles no han dejado de producir hojas rojas ya que los insectos se han mantenido siempre. De hecho, la glaciación no fue tan importante gracias a las cordilleras que protegían los árboles y los insectos.

Fuentes: Scienceday, Consoglobe

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